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	<title>blogcine.com blog de cine, estrenos, cartelera... &#187; Opinión</title>
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	<description>Entrevistas, criticas y opiniones de últimos estrenos y cartelera.</description>
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		<title>Sobre la animación</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Sep 2008 17:44:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mezten</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Add new tag]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué edad tiene usted? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta? Si es así, permítame contarle la historia de cómo ocurrió todo. Le explicaré como ocurrió el gran cambio. Usted estaba allí cuando sucedió, pero no se dio cuenta. Estaba mirando en otra dirección. Así que preste atención. Creo que ocurrió alrededor de los noventa. O tal vez comenzó en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="twTouchedFilter"></div><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">¿Qué edad tiene usted? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta? Si es así, permítame contarle la historia de cómo ocurrió todo. Le explicaré como ocurrió el gran cambio. Usted estaba allí cuando sucedió, pero no se dio cuenta. Estaba mirando en otra dirección. Así que preste atención.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Creo que ocurrió alrededor de los noventa. O tal vez comenzó en los ochenta, pero no lo percibimos hasta mucho después. Fue como una ofensiva militar, un ataque en pinza. Uno desde occidente y el otro desde oriente. Sin previo aviso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Empecemos con el occidental.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt; text-align: center;" align="center"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Los dibujos atrapan a la realidad</span></span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">En un momento dado, los niños se tiraban ante el televisor para observar a un gato y a un ratón hacerse perrerías. En aquel entonces a esto se le llamaba “ver <em style="mso-bidi-font-style: normal;">los dibujos</em>”, y era algo que hacían los niños para entretenerse mientras los padres intentaban disfrutar de la vida un rato. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Algún tiempo después, sin embargo, los niños que observaban al gato y al ratón estaban dentro del televisor. El telespectador se observaba a sí mismo. Habían llegado <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Los Simpson</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Enmascarado tras un formato tradicionalmente infantil, en un principio los padres no se dieron cuenta. “¿Qué hacen los niños?” pregunta ella, mientras cocina. El padre, desganado, deja la cerveza y se asoma al salón. “Ven los dibujos” comenta, y vuelve a la cocina y a la cerveza.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Todo va bien. Solo son dibujos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Si el padre se hubiese detenido a examinar la caja tonta se habría dado cuenta que estaba dentro. Allí. Gordo, calvo y con una cerveza. “¿Qué hacen los niños” pregunta Marche. Homer se asoma a la ventana. La luz de un rayo ilumina el interior de la casa-árbol del jardín, donde Milhouse y Bart pelean a muerte por un tebeo. “Están bien” constata Homer. Vuelta a la tele y a la cerveza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Y ambos tenían más razón que un santo. Los niños estaban bien. Crecerían aprendiendo todo lo esencial que había que aprender de nuestra sociedad a través de los habitantes de Springfield. Nunca le agradeceremos bastante a la computadora que dirige la programación de Antena 3 el haberse colgado en un bucle que nos ofrece, año tras año, todo la gama del sentido del humor, desde el más inteligente y sutil al más chabacano, pasando por el absurdo, comprimido en media hora de animación – con el peaje, eso sí, de otra media hora de publicidad-. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Y desde entonces hasta ahora, veinte años. Hacia la decimo quinta temporada vendrían los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">South Park</em>, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Futurama</em>, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Padre de familia</em>, y otras, pero el camino lo habían abierto y recorrido la familia amarilla que ya es un icono cultural. Los primeros en demostrar que los dibujos animados, bajo su imagen pueril, pueden usarse como medio para enviar los mensajes más lúcidos y subversivos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Hoy en día cada estreno en la gran pantalla de Disney, Pixar y compañía, lleva un guión, una historia, que narran historias para niños… con humor para adultos. El doble de público potencial: éxito garantizado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Y fue así como hemos pasamos de “<em style="mso-bidi-font-style: normal;">los dibujos</em>” a la Animación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt; text-align: center;" align="center"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt; text-align: center;" align="center"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">El ataque oriental</span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Unos años antes de que los Simpson llegasen a las pantallas, en Japón veía la luz <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Akira</em>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">El fenómeno manga cruzaba las fronteras niponas, y desembarcaba en occidente a través de los niños, cuyo inconsciente quedo irremisible colonizado por aquella animación extrema. Créanme que fue así. Lo sé: yo era una de esos niños. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Nosotros nos dimos cuenta en seguida: aquello era otra cosa. ¿Qué era el coyote, cayendo en un precipicio interminable para estamparse en el suelo, que Tom y Jerry, con sus golpes de mentira y sus enormes chichones? He aquí unos dibujos que te mostraban esa misma violencia… pero con consecuencias. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Porque, no nos engañemos, los dibujos clásicos siempre fueron sádicos: Mortadelo y Filemón también destruían edificios; eran aplastados por escombros; les quemanban, les empalaban, les disparaban… Luego salían cubiertos de vendas, perseguidos por el super, y en la siguiente página ya estaban frescos como una rosa para volver a empezar. Como nuevos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">En el manga, en cambio, una explosión podía acabar – suele acabar – con gente muerta. Las Katanas de los samuráis desmembraban a la gente que, en lugar de enfadarse cómicamente, agonizaban y morían. Y los protagonistas de estas historias tenían miedo. Existía una autentica carga dramática porque los personajes no eran invulnerables, ni mucho menos. Y donde Superman y Batman llegaban siempre al final de la historieta victoriosos y sin un rasguño ni un cabello despeinado, el héroe manga alcanzaba el clímax destrozado, casi agonizando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Y, siendo lo más llamativo, la violencia no era lo único. A la larga, ni siquiera lo más fascinante. Lo que realmente atrapó a mi generación, película a película, episodio tras episodio, era unos personajes que evolucionaban: el héroe o la heroína no nacían; se hacía. Adquirían sus poderes a través del sufrimiento y el entrenamiento, y no se quedaban estancados ahí. Siempre tenían que hacerse más fuertes para alcanzar a hacer frente a unos adversarios que también aumentaba de forma correlativa su poder. Por otro lado, los amigos podían volverse enemigos, o el viejo adversario podía convertirse en el mejor de los aliados cuando surgía un enemigo común.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Y además estaba el sexo: desde el meramente sugerido – esas chicas con rostros perfectos y pechos exuberantes – hasta el más brutal y desatado – las mismas chicas de antes violadas por un monstruo dotado de tentáculos fálicos -.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Y es que la hermética e hiper reprimida sociedad japonesa, en busca de una vía de escape a su rígida y asfixiante realidad, había descubierto que los dibujos eran el vehículo perfecto para narrar las historias más extremas: al ser simples esbozos sobre el papel o el fotograma podías hacerle cualquier cosa al personaje. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Para muestra de lo dicho, un ejemplo: En el último torneo de Bola de Dragón – antes de la Z-, Piccolo lanzaba un ataque a Son Goku que le dejaba una herida… que digo una herida, un autentico <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">boquete</strong> en el pecho a través del cual podía, incluso, verse el paisaje, los espectadores y la línea del horizonte al fondo. “Estas acabado” afirma Piccolo, sonriendo. ¡Difícil no estar de acuerdo, ¿verdad?! Pero entonces Goku se llevaba la mano agujero y le devolvía la sonrisa. “No me has dado en ningún punto vital” responde. Con un par de cojones, sí señor. Y en las casas, miles de niños arrobados mientras abrazan con fuerza el cojín. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">¿Cómo podría hacerse esta misma secuencia con actores de carne y hueso sin caer en el más absoluto ridículo? La respuesta es obvia: no se puede. Por eso todas las películas basadas en mangas resultan un fracaso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Y ya que estamos, tampoco podría el director de turno plantarse ante la actriz hollywoodiense, guión en mano, y decirle: “Por cierto, en la siguiente toma cinco monstruos te arrancan la ropa y te violan durante diez o quince minutos, aproximadamente. Rodaremos la escena de cerca y en detalle, por lo que el sexo será de verdad; ¿te apetece rodarlo toma a toma, o todo del tirón?”. Sin embargo, es lo que aparecía en la ya clásica serie Urutsukidoji, donde había una escena como la descrita, al menos, una vez por episodio. <span style="mso-spacerun: yes;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Todo esto no sería muy relevante si no fuera porque dicha serie fue comprada por los directivos de La 2 – ya sabe usted, la de las documentales – que pensaron: “¿Dibujitos japoneses? ¿Es Heidi o Marco? Bueno, da igual. Emitidlo por las tardes, cuando los críos hayan llegado del colegio”. Y así se hizo durante nueve largos episodios hasta que alguna escena de sodomía acabó traumatizando a algún padre – a los niños, curiosamente, no les traumatizó en absoluto- que demandó a RTVE para que lo retiraran de antena. (Hay que decir que esto nunca abría pasado en Japón; allí, por tener el hábito de examinar los programas antes de emitirlos, sabían de sobras que semejante material solo podía ser emitido de madrugada) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-indent: 14.2pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Pero, por supuesto, eso ocurrió en otra época. Cuando los adultos aún pensaban que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">los</em> <em style="mso-bidi-font-style: normal;">dibujos</em> eran para niños, pero los niños ya veíamos Animación.</span></p>
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		<title>Al otro lado 2007</title>
		<link>http://www.blogcine.com/2008/04/25/al-otro-lado-2007/</link>
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		<pubDate>Fri, 25 Apr 2008 09:12:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>suco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Manu. A veces sucede que entras en una sala de cine sin tener ni idea de que trata una peli. Simplemente vas porque no tienes nada mejor que hacer y es la única que proyectan a la hora en la que estás. Y ves esa película y te preguntas cuál es el motivo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="twTouchedFilter"></div><p><a href="http://www.unapeli.com/usuario/Sr_Blanco.html">Por Manu</a>.</p>
<p style="text-align: center;"><img src="http://img.melodiasmoviles.com/www.unapeli.com/portadas/2512.jpg" alt="" /></p>
<p>A veces sucede que entras en una sala de cine sin tener ni idea de que trata una peli. Simplemente vas porque no tienes nada mejor que hacer y es la única que proyectan a la hora en la que estás. Y ves esa película y te preguntas cuál es el motivo de que una obra maestra no se publicite más, no la conozca la gente. Algo parecido me pasó cuando vi &#8220;Al otro lado&#8221;. Historias que se entrelazan al estilo del cine de Iñárritu, poesía en cada fotograma, una banda sonora espectacular, y una trama tan sencilla y tan compleja como la vida. Supongo que por eso no es conocida, no es apta para el gran público. Una gozada, sobrecogedora y emocionante.</p>
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